¡Pues yo tengo razón y el otro se equivoca! ¿Cuántas veces nos engañamos con una verdad tan poco absoluta? Nos cuesta terriblemente ponernos en la piel del otro para entender un punto de vista distinto al nuestro. Y lo gracioso del asunto es que no lo hacemos por fastidiar sino que realmente estamos ciegos y no lo vemos. Cuestionar nuestra terquedad supone tomarnos unos minutos de humildad para esforzarnos por entender qué caray nos cuentan. Perdemos una buena oportunidad de ver más allá de nuestras narices...
"No hay viento favorable para aquél que no sabe a qué puerto se dirige" BLOG DE PSICOLOGÍA que pretende invitar a la reflexión a través de pequeñas historias cotidianas.
domingo, 16 de diciembre de 2007
VIENDO MÁS ALLÁ DE MIS NARICES
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1 comentario:
Muy de acuerdo con lo que dices. Creo que inicia una reflexión muy interesante, en la que traslada cierta responsabilidad en la empatía que podemos sentir por las posturas de los demás. Tal vez tus reflexiones podrían tener continuidad con la diferenciacón entre empatía y simpatía, que parece que confundimo mucho hoy día.
Felicidades por el blog,
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