jueves 15 de diciembre de 2011

PERFIL FACEBOOK: YO SOY ASÍ

El fascinante mundo de facebook. Nunca hubo un retrato social tan perfecto. A vista de pájaro, y lo digo porque lo virtual se ve desde la distancia, observo cómo nos movemos en las redes sociales, cada uno a su estilo y conveniencia. Todos, según nuestro perfil identitario.

Somos muchos quiénes navegamos (¿o planeamos?) por este mundo virtual, pero no todos lo hacemos de la misma manera, lo que sí hacemos todos es reflejar en buena medida nuestro comportamiento dentro y fuera de la red.

Podremos simular o “re-pensar” lo que escribimos, pero “el modo” en que nos movemos es algo genuino e instintivo, propio de cada uno de nosotros, marca de la casa. Somos lo que decimos, pero sobre y ante todo, somos lo que hacemos, y eso, la mayoría de las veces, escapa a nuestro control consciente. Como en la vida real-física del cara a cara, no en la virtual del cara-libro, nuestro lenguaje corporal nos delata. Frente a un “¡muy bueno, suegra!” dicho con esforzada elegancia, pero acompañado por una mueca torcida de asqueroso suplicio, la suegra se quedará con éste último. Dos mensajes contradictorios que colocan al receptor en la más esquizofrénica de las situaciones: elegir entre lo uno y lo contrario. Y elegiremos lo contrario, claro está. Nuestras acciones nos delatan.

Pues igual hacemos en el facebook. Analicemos “perfiles”.

Los hay preocupantemente preocupados por engrosar su número de “amigos”, como si dicho numerillo dijera al mundo: “Eh, pringaos, que soy un tipo popular, que la gente me quiere y solicita mi amistad, mira cuantos amigos tengo” Es de un patetismo infinito (como aspira a ser el número) que en realidad esconde un narcisismo mal curado y ansia de reconocimiento social. Esto se necesita cuando no se tiene o se percibe que no se tiene. Quizás sea más triste que patético.

Luego están los mirones o voyeurs si os gusta con más glamour. Los que no se mojan, no intervienen, no dicen, pero observan, quien sabe qué piensan desde su cómodo silencio. Éstos adolecen de seguridad en sí mismos. Les aterra decir algo inconveniente o que alguien les responda en discusión. Temen el conflicto y tienen un alto sentido del ridículo (miedo a la humillación pública), perdiéndose la oportunidad de participar activamente en un aprendizaje compartido (luego, perdiendo todos). ¿Y qué decir de los “que gustan”? son esos que sólo expresan su opinión a través de un clic. Cómodo, sencillo e indoloro. Participan pero sólo para complacer, desde la barrera, sin riesgos. Que sean los demás quienes digan (o hagan).

Luego están los que dicen demasiado, los que dicen y dicen bien, los que dicen y mejor no dijeran, los que dicen que dijeron, los que permiten decir y hasta debatir, los que llevan mal la discusión, los que se permiten aprender aún a costa del propio error, los que añaden a su experiencia nuevas visiones posibles y crecen, los que se enfadan y se atreven a expresar, los que se envenenan y mueren matando, los que como niños frustrados “ya no te están” y castigan con el silencio…o eliminando.

En fin, facebook, un divertido y fiel retrato de cómo nos movemos dentro y fuera de nuestro cómodo sofá…Y es que el cómo es a veces más revelador que el qué. La forma descubre más que el contenido. Fascinante.

2 comentarios:

Montse dijo...

Buenísimo, si señora!soy novata en Facebook, apenas unos meses, pero estoy totalmente deacuerdo contigoSoy nueva en Facebook,(apenas unos meses) pero estoy totalmente de acuerdo contigo, es fascinante observar como nos comportamos las personas tanto a un lado como al otro de la pantalla de nuestro ordenador, y como los perfiles se siguen manteniendo. Y ¿no os parece aun más fascinante cuando hay discrepancia, cuando un amigo no parece el mismo cuando está al otro lado?

Mayte Leal dijo...

Gracias por tu comentario. Me ayuda a pensar. Y sí, "los impostores", esos personajes inventados en la red que no coinciden con la persona real que se es, son sujetos manipuladores y miedosos,que encuentran en la distancia lo que no saben (o pueden)crear en la cercanía. El reconocimiento social se convierte en necesidad y lo explotan. Aunque pienso que en su vida real se moverá igual...pretendiendo ser lo que no se es. Un abrazo y gracias de nuevo.