

“Hagamos un trato. Si tú me dices ven, lo dejo todo. Verás cuanto te quiero: dejaré de hacer todas aquellas cosas que me entusiasman…Por ti. Dejaré de decir en voz alta lo que necesito decir. Me apagaré a tu lado, pero sabré disimularlo tan bien, que ni siquiera lo notarás. Sabré fingir para ti. Sabré darte todo aquello que anheles aunque a mí me haga pedazos. Renunciaré a mis pequeños placeres para vivir los tuyos aunque los aborrezca. Dejaré de ser quien soy para ser quien yo creo que tú quieres que yo sea. Seré tu sombra…pero no será alargada, no temas. Caminaré siempre detrás de ti, atenta a tus pasos.
Y todo este sacrificio tan generoso estoy dispuesta a hacerlo sin pedirte nada a cambio…sólo que tú estés a mi lado. Que no me abandones. Que me permitas ser tu esclava para que tú puedas ser mi amo. Da igual si me explotas o te apiadas de mí, sólo te pido que me dejes estar contigo. No merezco más.”
Este es el mensaje que entiendo yo de la campaña de televisión de una conocida operadora de telefonía, a pesar de venderlo como amor sublime y desinteresado. Nada más lejos.
Empeñarse en que el otro nos quiera es atentar contra la libertad de hacerlo o no, y una muestra clara de egocentrismo infantil.
Y es que la fórmula que los genios creativos de esta campaña publicitaria nos venden es peligrosamente errónea:
Sacrificarse, siempre implica renuncia, y la Renuncia implica malestar, y el Malestar implica Infelicidad.
Y por mucha contención disimulatoria que se pretenda, al final, uno explota. Se puede explotar para fuera (rabia, bronca)o explotar para dentro (rabia, tristeza, depresión). Pero se explota y se explota mal. Seguro. Añadiendo al drama la exigencia del cobro por los servicios prestados: “Después de todo lo que yo he hecho por ti…y así me lo pagas” .
Y a tomar viento el amor incondicional, porque incondicional nunca fue.
Y es que pretender que sea el otro quien llene mi vacío, es pretender demasiado. Y además es cargarle la responsabilidad de nuestro bienestar, lo cual es de una mezquindad supina.
¿Y se supone que esto es amor? ¡Pues viva la deshonestidad emocional, la dependencia complaciente y la esclavitud en nombre del Amor! Qué despropósito.
Pero no sé porqué me indigno, al fin y al cabo, anuncios así nos abonan el terreno a los psicólogos. De hecho, deberíamos pagarles un canon…
1 comentarios:
Just one word: WOW!!!Te felicito Mayte, porque pones palabras a una situacion,que todos hemos vivido alguna vez, cuando "el amor hace ciego"!!! Despues de haberlo leido, me ha hecho pensar, que deberiamos pensar mucho mas antes de actuar en nuestras relaciones: "Donde esta mi lugar en esto" o "Quiero realmente hacer aquello o el otro". Muchas Gracias por esta contribución.Espero poder seguir leyendo cosas tan "tocantes"!Un abrazo muy fuerte, Dilek!
Publicar un comentario en la entrada